LA FAMILIA FORMADORA
EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
SUBSIDIOS FORMATIVOS
DE PREPARACIÓN
TEMA 13
EL VALOR DE LA HONESTIDAD PÚBLICA Y
LA PROBIDAD CONTRA LA CORRUPCIÓN
Objetivos:
• Comprender las causas de la corrupción
que existen en la sociedad.
• Mostrar cómo la honestidad pública
o probidad es el arte de realizar el bien común.
• Valorar la honradez, y la integridad en el
actuar como remedios ante la corrupción.
1. Oración
“Henos aquí, Espíritu Santo, henos
aquí. Ciertamente puestos en evidencia por
la magnitud de nuestro pecado, pero especialmente
congregados en tu Nombre. Dígnate despertar
nuestros corazones. Enséñanos qué
debemos decidir, hacia dónde caminar y muéstranos
qué debemos hacer, para que, con tu auxilio,
en todo consigamos agradarte. Sé Tú
solo quien sugiera y lleve a término nuestros
juicios. No nos dejes ser perturbadores de la injusticia,
Tú que amas la suma equidad. Que nuestra ignorancia
no nos desvíe del camino recto, ni nos doblegue
el favoritismo, ni nos corrompa la aceptación
de personas, o los intereses creados. Del mismo modo
que nos reunimos en tu Nombre, mantengamos en todo
la justicia, teniendo como guía la piedad,
para que nuestra decisión en nada nos separe
de Ti. Y, por nuestras obras bien hechas, consigamos
en la otra vida el premio eterno. Amén. (Oración
de San Isidoro).
2. Lectura bíblica
“El juez sabio instruye a su pueblo y el gobierno
del discreto es ordenado. Según el juez del
pueblo, así son sus ministros, y según
el regidor de la ciudad, así sus moradores.
El rey ignorante pierde a su pueblo, y la ciudad prospera
por la sensatez de los príncipes.” (Eclesiástico
10,1-4).
3. Desarrollo del tema
La honestidad es una forma de vivir que junto a la
justicia, exige en dar a cada quien lo que le es debido
de modo congruente. Este valor es indispensable para
que las relaciones humanas se desenvuelvan en un ambiente
de confianza y armonía, pues garantiza respaldo,
seguridad y credibilidad en las personas. Faltar a
la honestidad rompe las relaciones humanas, en el
trabajo, la familia y en el ambiente en el que nos
desenvolvemos. La honestidad es uno de los valores
más importantes para el perfeccionamiento de
la personalidad. La persona honesta es garantía
de fidelidad, discreción, trabajo profesional
y seguridad en el uso y manejo de los bienes materiales.
El Evangelio invita a vivir y actuar con justicia
de cara al prójimo y a rectificar todo acto
de injusticia. La justicia no sigue farisaicamente
la ley. También llama a tomar decisiones más
allá de la ley si quebrantamos la caridad.
La corrupción es abuso del
poder para beneficio indebido. La corrupción
produce un daño social pues atraviesa todos
los sectores y no se puede atribuir sólo a
los políticos o funcionarios, todos somos cómplices
de ella. El ser humano lleva en sí la herida
del pecado. Tiende hacia el bien, pero es capaz del
mal. La teología cristiana, considera que la
raíz del pecado está en el corazón
del individuo y la libre voluntad. Sin embargo, el
pecado afecta a todos, distorsionando las relaciones
con las que toda persona vive. A veces puede suceder
que la persona, se vea presionada por las circunstancias,
y parezca imposible realizar bien sus responsabilidades,
por ello es importante desarrollar la virtud de la
fortaleza que ayuda a vivir rectamente, con transparencia
y honradez. No debemos engañarnos con justificaciones
del sistema: "todos lo hacen", "es
parte del precio", "si no pago la 'comisión'
me quedo sin trabajo", "si rechazo el trabajo,
lo tomará otro que lo hará peor".
La familia y la Iglesia tienen un
papel imprescindible para formar una cultura que tienda
a este bien moral. La familia es la influencia más
importante en la vida de las personas. La pedagogía
de los valores ha demostrado que un valor sólo
se asimila por "experiencia" positiva del
mismo; así como un antivalor sólo se
rechaza vitalmente si de alguna manera, directa o
indirecta, se han experimentado sus efectos negativos.
Por eso el papel de la familia en el cultivo de la
honestidad pública y la probidad, es fundamental,
ya que los padres son los primeros en inculcar con
su palabra y ejemplo el modo en que tenemos que comportarnos
en la sociedad. También la Iglesia desempeña
un papel relevante en la prevención de la corrupción,
pues contribuye a la educación y formación
moral de los ciudadanos con los principios de su doctrina
social: dignidad de la persona humana, bien común,
solidaridad, subsidiariedad, opción preferencial
por los pobres, destino universal de los bienes.
Acabar con la corrupción
y fomentar la honestidad pública o probidad
supone acciones en las que todos somos responsables
de un modo o de otro:
• La formación moral fundada en principios
firmes y no en "conveniencias". El corazón
corrompido es frágil ante la tentación.
Sin limpieza de corazón se agudiza la creatividad
para burlar las normas.
• El ejemplo de quienes detentan el poder o
las influencias: Su conducta sobria; con espíritu
de servicio y transparente en el manejo de los recursos,
afianza la probidad.
• Una formación clara en el significado
y los peligros del dinero. Quien hace del dinero un
"dios" está a un paso de la corrupción.
Quien es austero y sobrio, ante la promesa de felicidad
a base de bienes materiales se mantiene firme en la
prueba.
• La sanción justa de quienes son sorprendidos
en actos de corrupción, tanto de los corruptores
como de los que se dejan corromper, cualquiera que
sea su cargo. Pocas cosas son más desalentadoras
que la impunidad, que es una forma de corrupción.
La autoridad no puede ser cómplice ante casos
comprobados de deshonestidad.
Hoy la corrupción despierta
más preocupación porque no sólo
se limita a evadir las normas o conseguir influencias
que ayuden a obtener ganancias sin esfuerzo, sino
que está vinculada con graves daños
sociales como el tráfico de estupefacientes,
el comercio ilegal de armas y otras clases de criminalidad.
El esfuerzo privado contra la corrupción debe
apoyar y desarrollar las medidas contra la corrupción
en el sector público. El orden social será
más sólido cuando no se imponga el interés
individual al de la sociedad en su conjunto. Algunas
formas para combatir la corrupción del sector
público pueden ser:
• Fortalecer el empleo y gestionar sueldos justos
a los servidores públicos que les permitan
satisfacer sus necesidades y un sistema eficaz de
pensiones.
• Planear un sistema judicial efectivo y procesos
transparentes y abiertos.
• Desarrollar una autoridad responsable con
espíritu de servicio.
• Promover en la autoridad la capacidad de asumir,
como fin de su actuación, el bien común
y no el prestigio o el logro de ventajas personales
o el poder.
4. Caso o hecho de vida
Rutgardo Felicianez desempeña un importante
cargo en una empresa que depende del gobierno. Él
toma decisiones sobre las compras y la administración
de la empresa. Normalmente se queda con un “cachito”
de los pagos que se hacen a la empresa y ya consiguió
“colocar” a su cuñado y a su hermano
menor sin calificación académica en
puestos de confianza de la empresa. Trae un coche
regalo de uno de los proveedores como agradecimiento
por la amistad manifestada en la pasada contratación.
Recientemente, le visitó una comisión
de legisladores y los llevó a un buen restaurante
con “personas alegres” para mejorar las
relaciones públicas de la empresa. Hace poco,
el periódico local descubrió sus irregularidades
y ahora se encuentra en una campaña mediática
para limpiar su imagen.
5. Reflexión y diálogo
• ¿Cómo reaccionaría si
estuviera en una situación similar? ¿Sabría
actuar con honestidad? ¿Qué actitud
tomo ante las acciones de corrupción que suceden?
• ¿Soy consciente de la importancia de
mi testimonio cristiano ante mi familia, mis amigos,
mis compañeros de trabajo, mis empleados?
• ¿Aprovecho el tiempo trabajando con
intensidad y profesionalmente?
• ¿Devuelvo con oportunidad y en buen
estado, lo que he recibido en préstamo?
• ¿Cómo intervenir en la sociedad
para promover la salud ética social?
6. Textos
"Toda forma de tomar o retener injustamente el
bien ajeno, aunque no contradiga las disposiciones
de la ley civil, retener deliberadamente bienes prestados
u objetos perdidos, defraudar en el ejercicio del
comercio, pagar salarios injustos, elevar los precios
especulando con la ignorancia o la necesidad ajenas,
son moralmente ilícitos, la especulación
mediante la cual se pretende hacer variar artificialmente
la valoración de los bienes con el fin de obtener
un beneficio en detrimento ajeno; la corrupción
mediante la cual se vicia el juicio de los que deben
tomar decisiones conforme a derecho; la apropiación
y el uso privados de los bienes sociales de una empresa;
los trabajos mal hechos, el fraude fiscal, la falsificación
de cheques y facturas, los gastos excesivos, el despilfarro.
Infligir voluntariamente un daño a las propiedades
privadas o públicas es contrario a la ley moral
y exige reparación." (Catecismo de la
Iglesia Católica n° 2409).
“Si la familia no es capaz
de cumplir con su tarea educativa, si leyes contrarias
al auténtico bien del hombre –como aquellas
contra la vida– deseducan a los ciudadanos sobre
el bien, si la justicia procede con lentitud excesiva,
si la moralidad de base se debilita por la trasgresión
tolerada, si se degradan las condiciones de vida,
si la escuela no acoge y emancipa, no es posible garantizar
la « ecología humana », cuya ausencia
abona el terreno para que el fenómeno de la
corrupción eche sus raíces. En efecto,
no se debe olvidar que la corrupción implica
un conjunto de relaciones de complicidad, oscurecimiento
de las conciencias, extorsiones y amenazas, pactos
no escritos y connivencias que llaman en causa, antes
que a las estructuras, a las personas y su conciencia
moral. Se colocan aquí, con su enorme importancia,
la educación, la formación moral de
los ciudadanos y la tarea de la Iglesia que, presente
con sus comunidades, instituciones, movimientos, asociaciones
y cada uno de sus fieles en todos los ángulos
de la sociedad de hoy, puede desarrollar una función
cada vez más relevante en la prevención
de la corrupción.” (Lucha contra la corrupción.
Consejo Pontificio Justicia y Paz. 2006).
7. Síntesis conclusiva
• La honestidad es una forma de vivir congruente,
que junto a la justicia, exige en dar a cada quien
lo que le es debido. La persona que es honesta puede
reconocerse por ser siempre sincero en su comportamiento,
palabras y afectos.
• La honestidad pública o probidad es
indispensable para que las relaciones humanas se desenvuelvan
en un ambiente de confianza y armonía, pues
garantiza respaldo, seguridad y credibilidad en las
personas.
• Las relaciones en un ambiente de confianza
conducen a la mejora personal y ajena, pues si se
obra con rectitud, se aprende a vivir como hombre
de bien.
• En todo acto de corrupción hay uno
que corrompe y otro que se deja corromper, radica
en las personas, pero se convierte en sistema, si
se tolera socialmente.
• La corrupción afecta a todos y es una
de las causas del subdesarrollo y la pobreza, privando
a los pueblos del bien fundamental que es la legalidad.
8. Compromiso
• Formar una personalidad recta en nuestros
hijos para ser personas sanas e incorruptibles, especialmente
en el manejo de los bienes materiales.
• Evitar la murmuración que afecta negativamente
la personalidad de los demás.
• Guardar discreción y seriedad ante
las confidencias y secretos profesionales.
9. Oración final
Señor nunca dejes de iluminar nuestras conciencias
y de dar fortaleza a nuestros corazones, para que
en nuestra vida personal y en nuestro testimonio en
familia seamos honestos en la construcción
de las relaciones sociales. Amén.
10. Glosario
• Bien común: Conjunto de condiciones
que propician el mayor bien al mayor número
de personas. El bien común está por
encima del bien individual.
• Evadir: Eludir con arte o astucia una dificultad
prevista.
11. Bibliografía
• Juan Pablo II. Carta Encíclica Veritatis
Splendor (Sobre algunas cuestiones fundamentales de
la Enseñanza Moral de la Iglesia). 1993.
• Pontificio Consejo Justicia y Paz. Compendio
de la Doctrina Social de la Iglesia.
• Consejo Pontificio Justicia y Paz. Lucha contra
la corrupción. 2006.
• Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
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