LA FAMILIA FORMADORA
EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
SUBSIDIOS FORMATIVOS
DE PREPARACIÓN
TEMA 08
LOS VALORES DE LA COMUNICACIÓN HUMANA:
Confianza, comunicación, unión,
paz, alegría.
Objetivos:
• Hacer de la comunicación, la base de
la unión familiar.
• Tener presente las características
para una buena comunicación: apertura, confianza.
• Lograr los frutos de la comunicación:
paz, alegría, seguridad y madurez en las relaciones.
1. Oración
Señor ilumina a nuestra familia para que aprendamos
a comunicarnos de manera efectiva, expresarnos clara
y respetuosamente y escucharnos con paciencia, atención
e interés, creando confianza entre todos, unión,
paz y alegría.
2. Lectura bíblica
“Ahora bien, ¿cómo van a invocar
al Señor, si no creen en Él? ¿Y
cómo van a creer en Él, si no hay nadie
que se los anuncie? ¿Y cómo va a haber
quienes lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice
la Escritura: ¡Qué hermoso es ver correr
sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!”
(Carta de San Pablo a los Romanos: 10,14-17).
3. Desarrollo del tema
Elementos básicos de la comunicación.
El diálogo es para el amor lo que la sangre
para el cuerpo. Cuando se detiene el flujo de sangre,
el cuerpo muere. Cuando el diálogo cesa, el
amor muere y nace el resentimiento y la soledad. El
egoísmo favorece el encierro de uno mismo y
la incapacidad para escuchar. El diálogo restaura
siempre la relación y es el bálsamo
que permite sobrellevar las pruebas.
Los elementos básicos de la comunicación
son: el emisor, el receptor, el mensaje, el canal
de transmisión y el momento de la comunicación.
El emisor debe expresarse clara y respetuosamente
y el receptor escuchar de manera atenta y activa.
El mensaje debe ser claro, completo y adecuado al
receptor. Se debe emplear el canal de transmisión
adecuado. La comunicación, para que sea eficaz,
debe ser oportuna y tener la intención sincera
de compartir con apertura al intercambio. Cuando me
comunico con la intención de ser escuchado
sin aceptar escuchar, la comunicación será
poco eficaz. La comunicación transmite el propio
ser, por eso es importante hacerlo de modo profundo
y constructivo.
En la familia, los integrantes son algunas veces emisores
y otras veces receptores. Los padres tienen la responsabilidad
de comunicar a los hijos valores humanos y espirituales,
y percibir la forma en que aprenden esos valores y
los enriquecen con su experiencia práctica.
La obligación de los padres es escuchar a los
hijos con apertura y aceptación, orientarlos
con amor y darles la confianza de saberse escuchados,
comprendidos y amados. Los hijos tienen la obligación
de respetar y aprender de los padres.
El objetivo de la comunicación efectiva es
el entendimiento satisfactorio entre emisor y receptor,
y debe ser el punto de partida para el intercambio
que acrecienta la unidad. Se trata de un acto de amor
auténtico y profundo en el que unas personas
se comprometen con otras, por el hecho de compartir
activamente la vida. A mayor comunicación,
la unidad familiar es más grande. La comunicación
es la esencia práctica del amor.
Saber escuchar.
Es clave en la comunicación el saber escuchar.
El proceso de comunicación, si se recibe con
amor, hace más fácil abrirse a entender,
pero si es expresado con agresividad, se reacciona
a la defensiva, incapaz de escuchar. Una comunicación
amorosa y profunda procesa el mensaje para entender
los hechos y datos, así como las emociones.
Esto permite una actitud y un lenguaje verbal y corporal
correctos. Muchas veces el lenguaje corporal es más
explícito que el verbal. Las miradas, gestos
y movimientos del cuerpo confirman o contradicen el
mensaje hablado.
La escucha puede ser pasiva (indiferencia, desinterés
y mínima retroalimentación al emisor),
selectiva (“sólo oye lo que quiere oír”,
responde sin escuchar lo que se quiere comunicar),
atenta (pone interés en lo que escucha y responde
con lenguaje verbal y corporal; demuestra interés
que acrecienta la confianza y abre canales para la
retroalimentación) o activa (captura el mensaje
con interés y respeto y verifica el contenido
del mensaje con el emisor). La paciencia en escuchar
demuestra que el mensaje fue comprendido. En su caso,
conviene preguntar para aclarar algo confuso.
Saber expresar.
La comunicación profunda comunica los sentimientos
que se desean compartir. Es importante comunicar los
sentimientos de manera oportuna, positiva y con intención
de transparentar el interior para compartirlo y ser
comprendido. De ahí la importancia de saber
expresarlos. De no ser así, se convertirán
en un obstáculo porque inhibirán la
comunicación causando distancia y aislamiento.
Los sentimientos pueden ser positivos o negativos.
Entre los positivos están: sentirse tomado
en cuenta, reconocido y satisfecho. Los negativos
son: sentirse ignorado, no reconocido e insatisfecho.
Los sentimientos pueden generar acciones constructivas
si se expresan sincera y respetuosamente. Para ello,
hay que evitar reprochar o hacer responsable al otro
de mis sentimientos.
Se dice que “todos podemos hablar, pero pocos
nos podemos expresar”. La expresión puede
ser agresiva, pasiva o asertiva. La agresiva es hostil
y busca controlar al otro. La pasiva es frustrante
pues deja que la otra parte domine totalmente la comunicación.
La asertiva es positiva, confiada, directa y respetuosa,
promueve que los demás se expresen. Para ser
asertivo hay que pensar antes de hablar y comunicarse
con amor y por amor. La persona asertiva asume su
responsabilidad como emisor, da su opinión
de manera directa y constructiva y pide que el receptor
exprese sus necesidades y preocupaciones. Evita los
juicios y las justificaciones, se enfoca en la solución
y utiliza un lenguaje positivo. Ser asertivo requiere
enfocarse en el otro, con amor y comprensión,
y “ponerse en sus zapatos”.
La comunicación familiar.
Cuando los miembros de una familia aprenden a comunicarse
identificando el cómo, cuándo, dónde
y en qué tono hablarse, cuando aprenden que
comunicarse es compartir y tener algo en común,
logran construir una relación positiva y sólida,
pues contribuyen a que la familia haga que todos se
sientan queridos, apoyados, tomados en cuenta y con
posibilidades de ser mejores personas. Las relaciones
familiares, debido a la seguridad y confianza y a
los lazos emocionales y psicológicos que la
comunicación desarrolla entre sus miembros,
son un medio natural para que sus integrantes descubran
formas de ayudarse, satisfaciendo sus necesidades
emocionales y afectivas.
La comunicación efectiva dentro de la familia
requiere una expresión asertiva y una escucha
atenta y activa. Esto implica tomar en cuenta las
diferencias, adecuar la comunicación a las
personas, edades y circunstancias, saber comunicarse
con los hijos en sus diferentes etapas de desarrollo,
principalmente en la adolescencia, tener conciencia
de los errores y fallas que afectan negativamente
el proceso, y aprovechar la comunicación para
transmitir valores y dar rumbo a la vida familiar.
No hay ganadores ni perdedores en el diálogo.
Ninguno de los que se comunica necesita vencer o darse
por vencido. En el diálogo, nunca terminamos
con menos de lo que éramos. Las alegrías
crecen en el intercambio y las cargas se reducen al
compartir.
4. Caso o hecho de vida
Carlos un joven de apenas 20 años tomó
una trágica decisión: se suicidó.
En la carta que dejó explicando los motivos
de su decisión, expresó: “la vida
no vale la pena si ni siquiera tengo la posibilidad
de hablar con mis padres. Cuando ellos me ignoran
me siento más solo que nunca y tengo la impresión
de que mi presencia es algo que hubieran preferido
evitar. Creo que sólo les causo contratiempos
y no soporto la angustia que les causo al tener que
esforzarse por mantenerme y soportar mi presencia.
Nunca tendría el valor de decírselo”.
5. Reflexión y dialogo
• ¿Qué es la comunicación
para mí? ¿La considero importante y
le dedico tiempo?
• ¿Con qué actitud escucho a los
demás? ¿Respeto aunque no estemos de
acuerdo?
• ¿Me expreso adecuadamente? ¿Logro
transmitir mi mensaje?
• ¿Genero sentimientos positivos en las
personas con quienes me comunico?
• ¿Comunico cosas positivas o únicamente
cosas negativas?
6. Textos de apoyo
“Los encuentros regulares de un equipo llevan
a cada uno a asumir compromisos personales y conyugales,
para la realización plena de su vocación
propia y la consolidación del hogar. Favoreciendo
el sentido de la escucha y de la acogida, a fin de
conservar y hacer crecer el amor en el seno del matrimonio,
el movimiento propone oportunamente a los esposos
el «deber de sentarse a hablar». En su
diálogo confiado, los esposos pueden dar razón
de su amor, sin pretender juzgar al otro y sin temor
de ser juzgados a su vez, en una preocupación
legítima de transparencia interior y con un
espíritu de ternura y perdón, propicios
para el intercambio y el desarrollo de las personas,
y fuente de felicidad. Así se manifiesta concretamente
la responsabilidad conyugal, que cada uno recibe en
el sacramento: preocuparse por el otro y «ser
testigos, el uno para el otro y ambos para sus hijos,
de la fe y del amor de Cristo» (Lumen Gentium,
35). La comunicación que abre a la comunión
profunda favorece la promoción de las personas”.
(Mensaje del Papa Juan Pablo II a los Responsables
Nacionales de los Equipos de Nuestra Señora.
Vaticano 1997).
“La necesidad de escuchar
y escucharse en familia, es particularmente sentida
en la actualidad, en una sociedad marcada por los
medios de comunicación y por las mil maneras
de relacionarnos entre los seres humanos. Sin embargo,
descubrimos con tristeza, que en una sociedad de tanta
comunicación, el aislamiento y el individualismo
pueden ser enfermedades terribles en la vida familiar.
En vez de vivir conectados entre nosotros, vivimos
conectados a los aparatos que la tecnología
nos ofrece. En vez de tener el corazón abierto
a la comunicación con los demás, lo
tenemos bloqueado, como saturado, por tantas cosas
que nos alejan de las personas que deberíamos
amar”. (Card. Norberto Rivera Carrera, Arzobispo
Primado de México. Día de la Familia,
marzo de 2008).
7. Síntesis conclusiva
• Para saber hablar es preciso saber escuchar.
• El diálogo se centra esencialmente
en el otro.
• El diálogo es un acto del más
puro amor, implica confianza y generosidad para dar
lo que soy y la docilidad, humildad y gratitud para
aceptar al otro como es.
• La comunicación efectiva es elemento
clave en los integrantes de la familia.
8. Compromiso
• Dedicar un tiempo especial para comunicarme
con los miembros de mi familia.
• Aprender a expresar constructivamente mis
sentimientos y opiniones, a escuchar de manera atenta
y activa. Emprender una comunicación respetuosa
y asertiva.
9. Oración final
Señor, concédenos la gracia de sabernos
comunicar contigo y con nuestros semejantes.
10. Glosario
• Emisor: Alguien que emprende la aventura de
donarse a través de compartir sus emociones,
opiniones y convicciones, con un corazón abierto
y sincero.
• Receptor: Persona que abre su entendimiento
y su corazón para recibir al otro a través
de lo que expresa.
• Expresión: Manera como pongo en palabras,
gestos y actitudes un mensaje.
• Retroalimentación: Interacción
entre emisor y receptor.
11. Bibliografía
• Conclusiones de la XV Asamblea Plenaria del
Consejo Pontificio para la Familia.
• Card. Alfonso López Trujillo. Pontificio
Consejo para la Familia. La Familia: Don y Compromiso,
Esperanza de la Humanidad. II Encuentro Mundial del
Santo Padre con las Familias. Río de Janeiro,
1997.
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