LA FAMILIA FORMADORA
EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
SUBSIDIOS FORMATIVOS
DE PREPARACIÓN
TEMA 04
EL VALOR DE LA VIDA Y DE LA PERSONA:
El respeto al no nacido, el derecho a la salud, el
cuidado a los enfermos y ancianos.
Los padres colaboradores de Dios en la transmisión
de la vida a los hijos.
La familia como lugar de personalización del
ser humano.
Objetivos:
• Reconocer la vida como don de Dios y la colaboración
de la familia en este don.
• Valorar la dignidad de la persona humana.
• Apreciar la familia como el lugar donde se
desarrolla la persona humana.
1. Oración
Oh Dios, de quien proviene toda paternidad en el cielo
y en la tierra, Padre, que eres amor y vida, haz que
toda la familia humana en la tierra llegue a ser,
mediante tu Hijo Jesucristo, nacido de mujer, y mediante
el Espíritu Santo, fuente divina de caridad,
un verdadero santuario de la vida y del amor para
las generaciones que continuamente se renuevan. Haz
que tu gracia guíe los pensamientos y las obras
de los cónyuges para el bien de sus familias
y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes
generaciones encuentren en la familia un firme sostén
para su humanidad y crecimiento en la verdad y en
el amor. Haz que el amor, reforzado por la gracia
del sacramento del matrimonio, se muestre más
fuerte que cualquier debilidad y que cualquier crisis,
a través de la que, a veces, pasan nuestras
familias. Haz, finalmente, te lo pedimos por intercesión
de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia,
en medio de todas las naciones de la tierra pueda
cumplir fructuosamente su misión en la familia
y mediante la familia. Por Cristo Nuestro Señor,
que es el camino, la verdad y la vida por los siglos
de los siglos, Amén. (Oración por la
familia, Juan Pablo II).
2. Lectura Bíblica
“Y creó Dios el hombre a imagen suya:
a imagen de Dios le creó; macho y hembra los
creó. Y los bendijo Dios y les dijo: “Sean
fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra
y sométanla” (Gen 1, 27-28).
3. Desarrollo del tema
Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza,
llamándolo a la existencia por amor, lo ha
llamado al mismo tiempo al amor. Dios es amor y vive
en sí mismo un misterio de comunión
de amor. Creándolo a su imagen y conservándolo
continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad
del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente
la capacidad y la responsabilidad, del amor y de la
comunión. El amor es, por tanto, la vocación
fundamental e innata de todo ser humano. Cuerpo material
y alma espiritual forman la persona humana. El cuerpo
es cuerpo humano porque está presente el alma,
y el alma es alma humana porque vivifica un cuerpo.
Esta dignidad que nos manifiesta
la palabra de Dios, es corroborada por los recientes
hallazgos de la ciencia médica, que muestran
cómo el embrión humano posee todo lo
necesario, como un ser humano completo, de modo independiente,
aunque necesitado del apoyo materno. Por ello, la
vida humana ha de respetarse desde el primer instante
de su aparición en el seno materno y el aborto
se convierte en un asesinato contra un ser humano
inocente. Las consecuencias del atentado contra la
vida humana en el seno materno, son gravísimas,
incluso para la mujer que toma esta decisión,
a veces empujada por otras personas o por las circunstancias.
Tanto daño y tanto dolor nos invitan a reflexionar
sobre la sacralidad inviolable de la vida humana desde
su inicio.
Así como la vida humana se
ha de respetar en sus comienzos, también se
le ha de reconocer su dignidad en sus momentos finales.
La eutanasia, aplicada a los enfermos o ancianos,
es una salida falsa ante el sufrimiento. La dignidad
de la persona pide que no se quite la vida a ningún
ser humano a causa de las circunstancias en las que
éste se encuentra. Los enfermos terminales
deben tener garantizada: asistencia alimenticia, calmantes,
higiene, la presencia humana del personal sanitario
y de sus familiares, así como el adecuado acompañamiento
espiritual.
El hombre y la mujer han recibido
de Dios una participación de su poder más
exclusivo, el poder del don de la vida. Dios se sirve
de los esposos para formar el cuerpo humano, en cambio,
la realidad espiritual, es la huella directa de Dios
en el hombre. La familia es el primer ambiente vital
que encuentra el hombre al venir a este mundo, y su
experiencia es decisiva para siempre. Es importante
cuidar y proteger a la familia, para que pueda cumplir
adecuadamente las funciones específicas que
le son confiadas por la naturaleza y confirmadas por
la revelación cristiana.
En el matrimonio y en la familia
se constituye un conjunto de relaciones interpersonales:
relación conyugal, paternidad-maternidad, filiación,
fraternidad, mediante las cuales toda persona humana
queda introducida en la familia humana. La procreación
humana supone la colaboración responsable de
los esposos con el amor fecundo de Dios, de ahí
que la vida de todo ser humano ha de ser respetada
de modo absoluto desde el momento mismo de la concepción
hasta el momento de la muerte.
4. Caso o hecho de vida
• Una mujer que espera su quinto bebé
decide abortar porque no tiene dinero. ¿Cuál
es la diferencia entre matar al segundo que tiene
cuatro años y al bebé que está
en su seno? Cada vida es única e irrepetible
y cualquier vida tiene todo el valor posible. Si hubiese
una sola vida que no fuese importante, ninguna sería
importante.
• Manuel tiene cáncer terminal, tiene
dolores, la familia decide que es “una obra
buena” terminar con su existencia. Valor del
sufrimiento.
• Los papás platican delante de los hijos
sobre la mala salud del abuelo y lo inútil
que ya es a causa de su senilidad.
5. Reflexión y Diálogo
• ¿Cuál es el valor de la vida
en el ambiente que me rodea? ¿Sabemos apreciar
el valor y dignidad de cada uno de los niños
que vienen al mundo?
• ¿Cuál es nuestra actitud ante
el misterio de la enfermedad y el sufrimiento? ¿Qué
sentido tiene el sufrimiento?
• ¿Nos hemos dejado ganar por las campañas
antinatalistas? ¿cómo entendemos la
paternidad responsable?
6. Textos de Apoyo
“El don de la vida, que Dios Creador y Padre
ha confiado al hombre, exige que éste tome
conciencia de su inestimable valor y lo acoja responsablemente.
Este principio básico debe colocarse en el
centro de la reflexión encaminada a esclarecer
y resolver los problemas morales que surgen de las
intervenciones artificiales sobre la vida naciente
y sobre los procesos procreativos... Porque Dios es
bueno, Dios da a los hombres para indicar el camino
de la vida, sus mandamientos y la gracia para observarlos;
y también porque es bueno, Dios ofrece siempre
a todos para ayudarles a perseverar en el mismo camino,
su perdón. Cristo se compadece de nuestras
fragilidades: El es nuestro Creador y nuestro Redentor.
Que su Espíritu abra los ánimos al don
de la paz divina y a la inteligencia sus principios.”
[Congregación para la Doctrina de la Fe. Instrucción
Donum Vitae (Sobre el respeto de la vida humana naciente
y la dignidad de la procreación). 1987].
“El sí personal y recíproco
del hombre y de la mujer abre el espacio para el futuro,
para la auténtica humanidad de cada uno, y
al mismo tiempo está destinado al don de una
nueva vida. Por este motivo, este sí personal
tiene que ser necesariamente un sí que es también
públicamente responsable, con el que los cónyuges
asumen la responsabilidad pública de la fidelidad,
que garantiza también el futuro para la comunidad...
De esto se deriva una consecuencia evidente: la familia
y la Iglesia, en concreto las parroquias y las demás
formas de comunidad eclesial, están llamadas
a la más íntima colaboración
en esa tarea fundamental que está constituida,
inseparablemente, por la formación de la persona
y la trasmisión de la fe. Sabemos bien que
para que tenga lugar una auténtica obra educativa
no basta una teoría justa o una doctrina que
comunicar. Se necesita algo mucho más grande
y humano, esa cercanía, vivida diariamente,
que es propia del amor y que encuentra su espacio
más propicio ante todo en la comunidad familiar,
y después en una parroquia o movimiento o asociación
eclesial, en los que se encuentran personas que prestan
atención a los hermanos, en particular a los
niños y jóvenes, así como a los
adultos, los ancianos, los enfermos, las mismas familias,
porque, en Cristo, les aman.” (Reflexiones del
Papa Benedicto XVI sobre el matrimonio y la familia.
2005).
“Puesto que los padres han
dado la vida a los hijos, tienen la gravísima
obligación de educar a la prole, y por tanto
hay que reconocerlos como los primeros y principales
educadores de sus hijos. Este deber de la educación
familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta,
difícilmente puede suplirse. Es, pues, deber
de los padres crear un ambiente de familia animado
por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los
hombres, que favorezca la educación integra
personal y social de los hijos. La familia es, por
tanto, la primera escuela de las virtudes sociales,
que todas las sociedades necesitan.” [Concilio
Ecuménico Vaticano II. Constitución
Pastoral Gaudium Et Spes (Sobre la Iglesia en el mundo
actual). 1965].
7. Síntesis conclusiva
• La dignidad de la persona humana se deriva
de haber sido creada a imagen y semejanza de Dios.
La vida es un don, que Dios Creador y Padre ha confiado
al hombre.
• Toda vida humana, por su dignidad debe ser
respetada desde su inicio hasta la muerte natural.
• Según el designio de Dios, el matrimonio
es el fundamento de la comunidad más amplia
que es la familia, ya que el matrimonio se orienta
hacia el amor conyugal y la responsable procreación
y educación de los hijos.
• La familia, fundada y vivificada por el amor,
es una comunidad de personas: del hombre y de la mujer
esposos, de los padres y de los hijos, de los parientes.
El seno de la familia debe ser el mejor lugar para
proteger la vida.
8. Compromiso
• Recordar que somos hijos de Dios. (Filiación
divina). Fomentar el respeto a la vida en todas sus
etapas.
• Concientizar a los esposos y a las familias
cristianas, en virtud de la gracia recibida en el
sacramento, que su misión debe ponerse al servicio
de la edificación de la Iglesia y de la construcción
del Reino de Dios.
9. Oración final
Pongamos todo nuestro esfuerzo bajo la protección
de la Santísima Virgen, la gran educadora de
Cristo y la gran educadora de todos aquellos que se
esfuerzan por asimilarse a Él; la gran modelo
de todos aquellos que se comprometen a seguir a Cristo
para extender su Reino, y digamos: Santa María
Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora
y en la hora de nuestra muerte. Amén.
10. Glosario
• Dignidad humana: Reside en el hecho de que
la persona humana es un ser único, insustituible,
dotado de intimidad, de inteligencia, voluntad, libertad,
capacidad de amar y de abrirse a los demás,
creado por Dios a su imagen y semejanza, redimido
por Cristo y llamado a la Bienaventuranza del Cielo.
• Eutanasia: Acción u omisión
que, para evitar sufrimientos a personas disminuidas,
enfermas o moribundas pone fin a la vida. Es moralmente
inaceptable.
• Aborto: Es la interrupción del embarazo
por causas naturales o deliberadamente provocadas.
El aborto directo, es decir, buscado como un fin o
como un medio, es una práctica infame (cf.
GS 27, 3), gravemente contraria a la ley moral. La
Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión
este delito contra la vida humana.
11. Bibliografía
• Paulo VI. Encíclica Humanae Vitae (Sobre
la regulación de la natalidad). 1968.
• Concilio Ecuménico Vaticano II. Constitución
Pastoral Gaudium Et Spes (Sobre la Iglesia en el mundo
actual). 1965.
• Juan Pablo II. Exhortación Apostólica
Familiaris Consortio. 1981.
• Pontificio Consejo para la Familia. Carta
de los derechos de la familia. 1983.
• Congregación para la Doctrina de la
Fe. Instrucción Donum Vitae (Sobre el respeto
de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación).
1987.
|
|