LA FAMILIA FORMADORA
EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
SUBSIDIOS FORMATIVOS
DE PREPARACIÓN
TEMA 03
EL AMOR FUENTE DE VALORES:
Amor, caridad, respeto, libertad en la verdad, generosidad,
desprendimiento de los hijos que abandonarán
a la familia para formar nuevas familias o para dedicarse
a una vocación religiosa.
Objetivos:
• Definir el auténtico amor en su dimensión
natural y sobrenatural.
• Mostrar cómo se expresa de diversas
maneras el amor en familia.
• Obtener consecuencias prácticas del
amor.
1. Oración
Padre te pedimos que te manifiestes DÍA a DÍA
para crecer en caridad con nuestra familia y poder
llevar a cabo tu plan de amor. Si retrocedemos en
nuestro camino, toma nuestro corazón y modela
nuestra vida para poder agradarte. Que con tu ayuda
podamos manifestar a cada uno de los miembros de nuestra
familia lo que Tú nos has enseñado:
“Ámense los unos a los otros como yo
los he amado”. Espíritu Santo ilumina
nuestra conciencia para que nuestro esfuerzo no sea
estéril y por tu bondad infinita no apartemos
nuestra mirada de Ti. Te lo pedimos por Cristo nuestro
Señor. Amén.
2. Lectura bíblica
“Aunque hable la lengua de los hombres y de
los ángeles, si no tengo caridad, soy como
bronce que suena o címbalo que retiñe.
Aunque tenga el don de profecía y conozca todos
los misterios y toda la ciencia; aunque tenga plenitud
de fe, como para trasladar montañas, si no
tengo caridad, nada soy. Aunque reparta todos mis
bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo
caridad, en nada me aprovecha. La caridad es paciente,
es amable; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa,
no se engríe, es decorosa, no busca su interés,
no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra
de toda injusticia; se alegra con la verdad. Todo
lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.
La caridad no acaba nunca.” (I Corintios 13,
1-8).
3. Desarrollo del tema
El amor es la búsqueda del bien del otro o
de sí mismo. Buscar el bien nos muestra lo
que es realmente valioso, en cuanto que nos enriquece
como persona, y no nos degrada rebajándonos
a animal o a un simple objeto de placer o utilidad
para otros. Para poder lograr este tipo de amor en
la familia o en la sociedad, será muy importante
entender lo que implica que el amor viene de Dios.
El verdadero Amor que procede de
Dios, Fuente del Amor, nos lleva a amar a Dios sobre
todas las cosas, a sentirlo como Padre amoroso y a
reconocer a nuestro prójimo como a nuestro
hermano; por ser todos hijos de un mismo Padre. Esto
conllevará por lo tanto a tratar al otro con
amor, con paciencia, con misericordia, con respeto
y con generosidad. El Señor Jesús nos
enseña el auténtico amor y nos pide
que amemos al prójimo como Él nos ama
a nosotros. Cristo se nos da totalmente y para siempre
y busca nuestro bien, a pesar de nuestro comportamiento.
Con su presencia nos muestra el camino del bien y
todos los valores verdaderamente humanos. También
nos corrige y advierte de todos los “valores”
pasajeros que nos pierden.
La familia que quiere vivir el amor
como eje y fuente de valores verdaderos, tiene que
procurar conocer a Cristo y configurarse con Él
a través de la Eucaristía y el sacramento
de la Reconciliación, la oración, el
rezo del rosario, las prácticas de misericordia.
Todo esto nos prepara para tener la inteligencia,
la voluntad y los sentimientos necesarios para ser
fieles a los valores que nos manifiesta el amor.
4. Caso o hecho de vida
Una mujer viuda, muere dejando huérfanas a
3 hijas pequeñas, quienes quedan en custodia
de la abuela materna. Al amparo de ella crecieron
con carencias, aunque nunca faltó el alimento
material y espiritual ya que luchó por darles
educación, las sacó adelante, dándoles
los valores que poseía. Sabiendo escuchar,
olvidándose de sí, con serenidad reflejaba
su riqueza interior, su espiritualidad. A veces la
sorprendían orando, pues le pedían que
intercediera para que les fuera bien en la escuela,
después con su primer novio y luego, para conseguir
trabajo. Le preguntaba la nieta mayor por qué
siempre tenía una hermosa sonrisa. Contestaba
que aprendió a ser agradecida y le alababan
su capacidad de amar a Dios para servir a los demás,
pues tenía puesta su esperanza en el más
allá y les alentó a tener fe. La abuela
falleció hace varios años, pero en las
nietas vive el recuerdo de la “mamá grande”.
Las acogió con cariño, les transmitió
tradiciones, amor a su tierra, a ser unidas, solidarias
con las necesidades de otros, pues en base a su atención,
cercanía y servicio les enseñó
el Evangelio con su vida. Esta abuela evaluaba los
acontecimientos con sabiduría, les enseñó
que es posible la buena convivencia con tolerancia
y respeto, les daba una proyección a futuro
de los acontecimientos. No dejaba crecer los problemas.
Les transmitió las enseñanzas de la
universidad de la vida, siempre abierta a aprender,
ya que estaba convencida que el mundo está
en continuo movimiento. Se adaptaba a los cambios.
Su pasado, sus recuerdos, eran fuente de renovación
y decía que a través de la oración
se sentía más libre interiormente, puesto
que reconocía sus alegrías, sufrimientos
y logros. Antes de regresar al Padre, Doña
Antonia con gozo recitó “La corona de
los ancianos son los hijos de los hijos”.
5. Reflexión y diálogo
• ¿Trato de aprender a amar como Dios
me ama: con una entrega total? ¿O amo para
que me amen, me lo agradezcan o sólo si me
caen bien?
• ¿Estoy dispuesto a amar a mi familia,
amigos buscando siempre su bien aunque a veces les
duela o se enojen conmigo? ¿Soy paciente con
mi cónyuge? ¿O prefiero la comodidad
de no meterme en problemas y así tenerlos cerca
de mí? ¿Soy capaz de amar a mi prójimo
como a mi mismo?
• Cuando alguien hace algo mal ¿veo la
manera de hacerle ver con amor su error o lo lastimo
con mis palabras o mi desprecio e incluso hasta veo
cómo vengarme?
• ¿Soy consciente de que mi ejemplo de
amor es la mejor manera de educar en valores o creo
que no sirve de nada mi generosidad y espíritu
de sacrificio? ¿Que estoy dispuesto a hacer
por amor a Cristo?
6. Textos de apoyo
“La caridad es la virtud teologal por la cual
amamos a Dios sobre todas las cosas y amar a nuestro
prójimo como a nosotros mismos” (Catecismo
de la Iglesia Católica 1822). “Jesús
hace de la caridad un mandamiento nuevo: “Que
os améis los unos a los otros como yo os he
amado” (C.I.C. 1823). “Si guardáis
mis mandamientos permanecéis en mi amor”
(C.I.C. 1824). “La caridad es superior a todas
las virtudes” (C.I.C. 1826). “La práctica
de la vida moral animada por la caridad, da al cristiano
la libertad espiritual de los hijos de Dios”
(C.I.C. 1828). “...El camino de la caridad que
es el amor de Dios y del prójimo, representa
el mayor mandamiento social que respeta al otro y
a sus derechos, exige la práctica de la justicia
y nos hace capaces de ésta. Inspira una vida
de entrega de sí mismo: ‘quien intente
guardar su vida la perderá y quien la pierda
la conservará’ (C.I.C. 1889). “La
caridad de Cristo es en nosotros la fuente de todos
nuestros méritos ante Dios...” (C.I.C.
2011). “...La caridad no hace mal al prójimo;
la caridad es, por lo tanto, la ley en su plenitud”
(C.I.C. 2196). “La caridad es la forma de todas
las virtudes...” (C.I.C. 2346). “El amor
conyugal, comporta una totalidad de la persona, cuerpo
e instinto, la fuerza del sentimiento y de la afectividad,
aspiración del espíritu y de la voluntad;
mira a la pareja como una unidad profundamente personal
más allá de la unión de la carne,
conduce a tener un solo corazón y una sola
alma; exige la indisolubilidad y la fidelidad de la
donación recíproca por el amor; se abre
a la fecundidad. Estas son características
normales del amor conyugal que purifica y consolida
y que expresa todos los valores propiamente cristianos”
(C.I.C. 1643). “La familia cristiana es una
comunión de personas, reflejo e imagen de la
comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu
Santo. Su actividad procreadora y educativa es reflejo
de la obra creadora de Dios. Es llamada a participar
en la oración y el sacrificio de Cristo. La
oración cotidiana y la lectura de la Palabra
de Dios fortalecen en ella la caridad. La familia
cristiana es evangelizadora y misionera” (C.I.C.
2205).
“La familia cristiana constituye
una revelación y una actuación específicas
de la comunión eclesial; por eso... puede y
debe decirse iglesia doméstica.” [Juan
Pablo II. Exhortación Apostólica Christifideles
Laici (Sobre vocación y misión de los
laicos en la Iglesia y en el mundo), 21, cf. LG 11.
1988].
7. Síntesis conclusiva
• Dios es amor y quiere que todos los hombres
se amen. Dios nos ama con amor personal e individual,
y de este amor brotan todos los beneficios que Él
derrama sobre nuestras vidas.
• El amor a Dios, y el verdadero amor al prójimo,
se alimentan en la oración y en los sacramentos
vividos en familia.
• El amor es el primero de todos los valores.
Sin el amor los demás valores quedan sin sentido
como nos dice San Pablo: “Sin amor no soy nada”.
• Este amor como valor y fuente de todos los
demás valores lo tenemos que vivir en primer
lugar en nuestros deberes con la familia, en el trabajo,
con las amistades, etc.
8. Compromiso
• Que nuestro amor a Dios reflejado en el amor
a Santa María de Guadalupe crezca más
día con día y que este amor se refleje
en nuestra vida con todas las personas que me rodean
sobre todo con mi familia. Hoy le diré a mi
familia cuánto la amo.
9. Oración final
Padre, Tú que al enviarnos a tu Hijo hecho
hombre, quisiste que formáramos parte de una
familia humana, enseña a las familias las virtudes
que resplandecieron en la casa de Nazaret. Ayuda a
los padres de familia para que sean testigos de la
fe entre sus hijos. Que su testimonio les haga conocer
el rostro amoroso de Dios que por el Espíritu
Santo nos has manifestado en Tu Hijo Jesús
a través de tu Iglesia, Una, Santa, Católica
y Apostólica. Que su palabra ayude a los hijos
a conocer y vivir la fe cristiana y las virtudes que
nos acercan a ti. Haz que las familias permanezcan
unidas como Tú, Jesucristo tu hijo y el Espíritu
Santo son Uno, y sean vivo testimonio de amor, de
justicia y solidaridad; que sean escuela de respeto,
de perdón y de mutua ayuda; que sean fuente
de vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada
y a las demás formas de intenso compromiso
cristiano. Enséñanos a amar a tu Madre,
María, como la amaste Tú. ¡Nuestra
Señora de Guadalupe, Madre de América,
ruega por nosotros!
10. Glosario
• Valores: Son las perfecciones que Dios puso
en las personas y en las cosas. Cualidades y características
dignas de ser apreciadas, que se identifican con lo
bueno o positivo y que hacen buena a una persona.
El valor se orienta al buen ser y al buen hacer de
la persona.
• Valores humanos: Sirven para tener una vida
individual, y una convivencia social, justa y humana:
para ser personas. Forman parte de una moral de mínimos,
para llevar una vida digna.
• Valores cristianos: Permiten llevar una buena
vida de bautizado. Sus valores guía son Jesucristo,
Dios, el Evangelio, las bienaventuranzas, el amor
cristiano, la esperanza en la resurrección.
11. Bibliografía
• Juan Pablo II. Exhortación Apostólica
Christifideles Laici (Sobre vocación y misión
de los laicos en la Iglesia y en el mundo). 1988.
• Juan Pablo II. Exhortación Apostólica
Familiaris Consortio (Sobre la misión de la
familia cristiana en el mundo de hoy). 1981.
• Juan Pablo II. El Papa de los mayores: sentido,
vida y misión de los mayores en la Iglesia
y en la Sociedad. 1991.
• Benedicto XVI. Carta Encíclica Deus
Caritas Est (Sobre el amor cristiano). 2005.
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