LA FAMILIA FORMADORA
EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
SUBSIDIOS FORMATIVOS
DE PREPARACIÓN
TEMA 02
LA FAMILIA, VALOR Y ESCUELA DE VALORES
POR LA PALABRA Y EL TESTIMONIO DE LOS PADRES
La familia es en sí misma
un gran valor y al mismo tiempo es la fuente de otros
muchos valores. La familia permite que, en la conciencia
y en la vida de sus miembros, nazcan la mayoría
de los valores por la convivencia diaria y concreta
entre sus miembros. De aquí la importancia
tan grande del mutuo testimonio en especial por parte
de los padres.
Objetivos:
• Redescubrir a la familia como fuente de felicidad.
• La felicidad está en cumplir con los
fines que Dios le asignó a la familia.
• En la familia se aprende a apreciar y a vivir
los valores.
1. Oración
Padre de bondad, queremos que seas el fiel testigo
del amor que reina en nuestras familias, pero para
ello necesitamos de tu fortaleza, de tu sabiduría
y de una fe recia. Te lo pedimos por la intercesión
de Jesucristo nuestro hermano y Señor. Amén.
2. Lectura bíblica
“Subió también José desde
Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad
de David, que se llama Belén, por ser él
de la casa y familia de David, para empadronarse con
María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió
que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su
hijo primogénito, le envolvió en pañales
y le acostó en un pesebre, porque no tenían
sitio en el alojamiento.” (Lucas 2,4-7).
3. Desarrollo del tema
¿Te has puesto a pensar en lo que los anuncios
de la calle, de la televisión y de la radio
nos transmiten en realidad? Al parecer nos han bombardeado
de publicidad que vende una vida “light”,
una vida egoísta, en la que sólo se
debe buscar el placer, el poder, el parecer y el poseer.
Cuando en la vida sólo deseamos nuestra propia
satisfacción y bienestar, dejan de tener sentido
la fidelidad, la generosidad, la paciencia, la tolerancia,
el sacrificio,… el amor.
En nuestra sociedad, se ha substituido
el amor por el egoísmo, porque nos insisten
en que sólo pensemos en nosotros mismos, en
vivir la vida al máximo y en disfrutarla, sin
importar las consecuencias. Estos valores se han hecho
una realidad en muchos adultos, pero también
en los jóvenes, a quienes se les impulsa a
darse gusto en todo. “Haz lo que te guste y
si hay algo que pagar después, alguien más
lo arreglará por ti, comprando esto o lo otro”.
Pero, ¿cómo podemos
contrarrestar tantos mensajes egoístas del
mundo? Tenemos una gran arma: la familia. La familia
es el lugar en donde niños, jóvenes
y adultos aprenden a amar. El amor incluye el sacrificio,
el ceder, la ayuda mutua, el buscar el bien de los
demás y no sólo el propio.
La familia es la mejor escuela,
en donde todos aprenden en carne propia. Por eso,
los padres y los hijos deben aprovechar el tiempo
que puedan, para platicar de los valores que el mundo
les quiere quitar. De lo contrario, las preguntas
esenciales de la vida, quedarán como un sinsentido
que arrasará a todos.
Cuando uno no ha sufrido, es difícil
saber que se necesita a Dios, pues al parecer uno
se las sabe de todas, todas. Cuando uno se sabe limitado,
impotente, puede sentirse pequeño delante de
Dios y reconocer que sin Él no se puede nada.
Jesús es el único que nos libera de
este vacío. Es entonces, cuando se experimenta
en carne propia la misericordia de Dios, pues se sabe
que no por los propios méritos, se es tremendamente
amado por Él. Y este amor es el que transforma,
pues saca del egoísmo para llevar a la compasión,
a la comprensión y a la ayuda a los otros.
¡Qué felices son las familias que se
saben amadas por Dios!
Hay que saber educar en los valores.
Lo importante para las personas es saber por qué
se hacen las cosas, qué sentido tiene hacerlas
y cómo realizarlas en la vida cotidiana, fundamentalmente
en el seno familiar. La familia, es escuela de valores
donde se educan, por contagio, todos los que la integran.
Es en la familia en donde se crean vínculos
afectivos, en donde se quiere a cada uno por lo que
es, con cualidades y defectos.
Todos los padres quieren que sus
hijos sean felices y lo serán en la medida
en que vean que sus padres lo son. La mejor referencia
es la vida de los padres.
• El primer gran valor que
los hijos deberán aprender es el de amar, porque
cuando hemos aprendido a amar, lo hemos aprendido
todo. Amar conlleva muchos valores: olvido de sí,
generosidad, fortaleza, flexibilidad, comprensión,
etc. Madre Teresa de Calcuta nos recuerda que “amar
es no detenerse”.
• Hay que saber responsabilizar a los hijos
de sus actos, pero a la vez hay que saberles exigir
con constancia sobre aquellas tareas que ellos deberán
realizar. Educarlos con disciplina y orden, ya que
esto los ayudará a madurar y crecer en todas
las formas.
• Fomentar entre todos los miembros de la familia
el diálogo, la comunicación, la aceptación,
la escucha y el respeto, ya que esto conllevará
a la armonía y a saber apreciar a los otros.
• Y por último, no podemos dejar de mencionar
que debemos educar en la religión, como el
valor supremo del ser, ya que debemos reconocer por
encima de todos los valores a Dios.
4. Caso o hecho de vida
Un matrimonio vivía muy feliz. Habían
procreado 4 hijos, el mayor de 12 años, otro
niño de 10 años, luego una niña
de 6 años y otra niña de 2 años.
Sucedió que el esposo enfermó de cáncer,
pero sabía llevar con paciencia su enfermedad.
Un día, la señora tomó la decisión
de llevarse a la hija de 2 años, la más
pequeña, e irse a la casa de sus padres. El
papá le pedía a alguno de sus hijos
que le pasara algunas verduras para poder comer, y
él les iba diciendo a los niños cómo
prepararlas para que hicieran un caldo de pollo; él
limpiaba los ingredientes y el hijo mayor los cocinaba.
A la niña de 6 años, la ponía
a tender las camas y al de 10 años le pedía
que barriera o hiciera otras cosas. El papá
debido a su enfermedad, requirió un tanque
de oxígeno, que los vecinos le prestaron. Sin
embargo, como era eléctrico, cuando se iba
la luz, tenía muchos problemas para respirar.
Un día el esposo murió y cuando esto
sucedió, regresó la señora y
convenció a los niños para que se fueran
con ella.
5. Reflexión y diálogo
• Es verdad, que el día que recibimos
el Sacramento del Matrimonio, hicimos juntos ante
el Señor, una promesa, en la cual nos comprometimos
a ser fieles en lo próspero y en lo adverso,
en la salud y en la enfermedad todos los días
de la vida. ¿Y lo hemos sabido cumplir?
• ¿Dios nos ha dado a los hijos para
que ellos cumplan con nuestra tarea? O bien, ¿nos
los ha dado para que nosotros como sus padres los
sepamos educar y guiar en el camino de la verdad,
del amor, dándoles buen ejemplo?
• ¿He sabido inculcar en mis hijos una
escala de valores, recta, firme, y verdadera?
• ¿Doy testimonio de vida cristiana en
mi familia, comenzando con mi cónyuge y luego
transmitiéndoles a mis hijos los valores reales
de la vida de fe y de oración?
6. Textos de apoyo
“Aun en medio de las dificultades, hoy a menudo
agravadas, de la acción educativa, los padres
deben formar a los hijos con confianza y valentía
en los valores esenciales de la vida humana. Los hijos
deben crecer en una justa libertad ante los bienes
materiales, adoptando un estilo de vida sencillo y
austero, convencidos de que «el hombre vale
más por lo que es que por lo que tiene».
En una sociedad sacudida y disgregada por tensiones
y conflictos a causa del choque entre los diversos
individualismos y egoísmos, los hijos deben
enriquecerse no sólo con el sentido de la verdadera
justicia, que lleva al respeto de la dignidad personal
de cada uno, sino también y más aún
del sentido del verdadero amor, como solicitud sincera
y servicio desinteresado hacia los demás, especialmente
a los más pobres y necesitados. La familia
es la primera y fundamental escuela de socialidad;
como comunidad de amor, encuentra en el don de sí
misma la ley que la rige y hace crecer. El don de
sí, que inspira el amor mutuo de los esposos,
se pone como modelo y norma del don de sí que
debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas,
y entre las diversas generaciones que conviven en
la familia. La comunión y la participación
vivida cotidianamente en la casa, en los momentos
de alegría y de dificultad, representa la pedagogía
más concreta y eficaz para la inserción
activa, responsable y fecunda de los hijos en el horizonte
más amplio de la sociedad. [Juan Pablo II.
Exhortación Apostólica Familiaris Consortio
(Sobre la misión de la familia cristiana en
el mundo de hoy), No. 37. 1981].
“La familia cristiana está
fundada en el sacramento del Matrimonio entre un varón
y una mujer, signo del amor de Dios por la humanidad
y de la entrega de Cristo por su esposa, la Iglesia.
Desde esta alianza de amor, se despliegan la paternidad
y la maternidad, la filiación y la fraternidad,
y el compromiso de los dos por una sociedad mejor.
El varón desde su especificidad, está
llamado por el Dios de la vida a ocupar un lugar original
y necesario en la construcción de la sociedad,
en la generación de la cultura y en la realización
de la historia.” (Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe. Documento Conclusivo
de Aparecida, Cap. 9. 2007).
7. Síntesis conclusiva
• Lo importante para las personas es saber:
¿por qué hacemos las cosas, qué
sentido tiene hacerlas y cómo podemos realizarlas
en la vida cotidiana, fundamentalmente en el seno
familiar?
• Tenemos una gran arma: la familia. La familia
forma los valores humanos y cristianos de cada uno
de sus integrantes.
• La familia es el lugar en donde niños,
jóvenes y adultos aprenden a amar.
• Cuando hemos aprendido a amar, lo hemos aprendido
todo.
8. Compromiso
• Hacer nuestra la frase que dice: “La
palabra mueve, pero el ejemplo arrastra”.
9. Oración final
Dios Padre, sé Tú el que guíe
nuestros pasos, el que forme a nuestros hijos, el
que modele nuestro comportamiento. Queremos dejarnos
hacer por ti, como el barro en manos del alfarero,
para que podamos ser lo que Tú has planeado
para cada uno de nosotros. Permítenos corresponder
al amor que Tú nos das. Te lo pedimos por la
intercesión amorosa de nuestra madre y señora
Santa María de Guadalupe. Amén.
10. Glosario
• Egoísmo: Inmoderado amor de sí
mismo que antepone a todos la conveniencia y el interés
propio, incluso en perjuicio de los demás.
• Familia: Conjunto compuesto de un matrimonio
y sus hijos, y en un sentido amplio, todas las personas
unidas por un parentesco, ya vivan bajo el mismo techo,
ya en lugares diferentes.
• Fidelidad: Exactitud en cumplir con sus compromisos.
Constancia en el afecto. Obligación recíproca
de los cónyuges, de no cometer adulterio. Exactitud,
veracidad.
• Light: Persona o cosa superficial.
11. Bibliografía
• Juan Pablo II. Exhortación Apostólica
Familiaris Consortio (Sobre la misión de la
familia cristiana en el mundo de hoy). 1981.
• Benedicto XVI. Carta Encíclica Deus
Caritas Est (Sobre el amor cristiano). 2005.
• Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe. Documento Conclusivo de Aparecida, Cap.
9. 2007.
• Catecismo de la Iglesia Católica.
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