CARTA DEL SR. CARDENAL NORBERTO RIVERA
CARRERA
A LOS SACERDOTES DE LA ARQUIDIÓCESIS
DE MÉXICO
CON MOTIVO DEL VI ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS
FAMILIAS.
Muy estimados
hermanos en el ministerio episcopal y sacerdotal:
Es de todos nosotros sabido
que el Santo Padre Benedicto XVI, al final de
las celebraciones del V Encuentro Mundial de
las Familias, celebrado en Valencia, España,
anunció que nuestra Arquidiócesis
de México sería la anfitriona
del siguiente Encuentro Mundial, el cual habrá
de celebrarse con el favor de Dios, del 13 al
18 de Enero del 2009.
Para todos nosotros es motivo
de alegría y una gracia está designación
del Santo Padre, pero es también una
gran responsabilidad que nos compromete, ante
los ojos del mundo entero, no sólo a
preparar este importante acontecimiento de Iglesia
y hacer un papel decoroso, ya que todos nosotros
hemos de considerarnos anfitriones, sino -sobre
todo- a prepararnos como personas y como Familias,
promoviendo todo aquello que ayude a que haya
mejores Matrimonios y mejores Familias.
El Encuentro Mundial de las
Familias. Cada Encuentro Mundial de las Familias
se caracteriza por tener un tema específico,
elegido por el Santo Padre, que nos invita a
una reflexión, para que las Familias
crezcan en la vivencia de su amor, de su unidad,
de su fe, de sus valores, etc. El tema que el
Papa Benedicto XVI ha señalado para este
VI Encuentro Mundial de las Familias es: “LA
FAMILIA FORMADORA EN LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS”.La
Arquidiócesis de México, por tanto,
ha asumido el reto que supone preparar y prepararnos
para este acontecimiento, en el que esperamos
poder contar con la bendición de la presencia
del Santo Padre entre nosotros, y para este
fin le he pedido a S.E. Mons. Jonás Guerrero
Corona, Obispo Auxiliar, que encabece y coordine
una Comisión Central Coordinadora, encargada
de preparar todos los aspectos logísticos
y de promover y convocar a todos los Decanatos,
Parroquias, Movimientos y grupos de Iglesia,
en orden a irnos todos preparando a través
de la reflexión y diversas actividades.
Información de los
trabajos y de la página web. El Pontificio
Consejo para la Familia ha preparado diez catequesis,
en forma de talleres, que habrán de servir,
especialmente para las Familias, como preparación
a la celebración de este Encuentro. Igualmente,
en la Arquidiócesis hemos preparado 13
subsidios de reflexión que pueden ayudar
para este mismo fin. Todo este material se está
imprimiendo para ser repartido a todas las Diócesis
de México y en todas las parroquias de
Nuestra Arquidiócesis, para que llegue
a todas las Familias. Es de desear que en cada
Vicaría, Decanato y Parroquia se organicen
actividades para promover este acontecimiento;
para esto, será de gran ayuda la peregrinación
que se comenzará en cada una de las Vicarías
del Icono oficial de los Encuentros Mundiales
de las Familias. Este Icono recorrerá
todas las parroquias y será una oportunidad
para promover todos estos aspectos antes mencionados.
Todo el material catequético ha sido
subido a la página web del VI Encuentro
Mundial de las Familias, donde también
podrán encontrar más información.
La dirección de la página web
es: www.emf2009.com Se estará realizando
también durante este tiempo una campaña
promocional a través de los diferentes
medios de comunicación social.
La importancia de la Familia
ante la problemática social y los retos
pastorales que nos presenta nuestra Ciudad.
Ya desde la celebración del II Sínodo
Diocesano, la Arquidiócesis reflexionaba
sobre la importancia que la Familia tiene, especialmente
ante la problemática social que percibimos
en nuestra Ciudad de México, donde muchos
de los problemas sociales se agudizan. Todos
estos problemas nos presentan retos muy graves
que debemos asumir con mucha seriedad y responsabilidad
pastoral. Nadie debe quedarse con los brazos
cruzados sobre todo al tener ante nosotros la
oportunidad de despertar en la conciencia de
todos los hombres y mujeres de buena voluntad
la trascendencia que tiene el trabajar por la
vivencia de los Valores humanos y cristianos
en las Familias. Todo lo que sembremos en las
Familias lo cosecharemos en la Sociedad y en
la Iglesia.
La Familia formadora en los
valores. Un convencimiento que hemos de tener
en relación a la Familia es precisamente
en la perspectiva que el Santo Padre ha señalado
como tema de reflexión para el VI Encuentro
Mundial de las Familias: ‘La Familia formadora
en los valores humanos y cristianos’.
Hablar de la Familia como formadora en los valores
hace referencia a una serie de acciones que
implican todo un proceso orientado a lograr
una definición, una configuración,
una firmeza y una perfección en cada
una de las personas que conforman la Familia,
procedimientos que permiten alcanzar una mayor
reciedumbre y un mejor ‘acabado’
en las personas. Es universalmente aceptado
que la persona se configura, especialmente en
los primeros años de su vida, en el seno
de la propia Familia; aquí es donde la
Familia tiene un lugar insustituible en la ‘forja’
de la personalidad humana y cristiana de las
personas. El momento histórico que vivimos
nos señala cómo la Familia ha
abdicado de su propio ser y de su misión
de formar a las personas, con las consecuencias
que conocemos de relativismo, subjetivismo,
sensualismo y carencia de valores en la sociedad.
Los valores tienen como escena natural la vida
cotidiana. Es muy importante comprender este
escenario real de los valores Familiares. Por
eso mismo, la vida Familiar es la profunda y
constante ocasión real, el vasto horizonte
de la más excelente aventura humana,
que no es otra, al fin, que el amor verdadero,
bueno y bello, como el más elevado valor.
Por eso, la Familia tiene una importante y significativa
misión: ser formadora en los valores.
Los Valores. Los valores definen
la ‘cualidad’ de las personas, no
sólo desde el punto de vista moral, sino
también ontológico. Los valores
se identifican con las virtudes. La virtud implica
una fuerza, un vigor y una valía para
actuar con integridad y rectitud en función
de un logro de vida. Los valores tienen por
eso una riqueza y una jerarquía que enriquecen
a las personas en diferentes dimensiones:
• Humanamente. La naturaleza
humana tiene unos fines, y cuando se consiguen,
el hombre alcanza su perfección o plenitud.
La naturaleza humana consta de dos elementos,
uno natural y otro racional. Los valores hacen
referencia a la totalidad de la persona. Aquí
caben los aspectos psicológicos y sociológicos.
El enfoque psicológico estudia, por ejemplo,
el modo de ser de la persona (sus facultades,
sus talentos, sus motivaciones, etc.) y determina
no sólo cómo “son”
los actos humanos, sino cómo “deben
ser”. Es decir, se va configurando el
‘deber ser’ de la persona. La reflexión
sobre los valores es también “ciencia
de comportamientos sociales”. Efectivamente,
hay muchas y variadas conductas sociales que
se van forjando en la Familia. Aquí se
enfocan las relaciones de un “yo”
con otro “yo” teniendo en cuenta
su dignidad de personas.
• Espiritualmente.
La persona es una totalidad biológica
y espiritual (inteligente y libre) que tiende
a su fin último mediante el desarrollo
armónico de sus facultades. De ahí
que abarque otros ámbitos: Los deberes
de la persona relativos a su espíritu
(formación o cultura de la inteligencia
y de la voluntad) y los deberes de la persona
relativos a su Creador (culto interior o religión).
Si tenemos en cuenta que el
Cristiano de hoy tiene que ser un verdadero
discípulo y misionero en la Iglesia y
en el mundo -así lo afirma el Documento
del Episcopado Latinoamericano en Aparecida-
hemos de devolverle a la Familia el lugar que
ocupa en la formación de los Discípulos
y Misioneros que la Iglesia nos pide hoy, apostando
todos juntos al futuro de las Familias en nuestra
Ciudad de México y en nuestra Patria.
Los sacerdotes, agentes cualificados
de la Pastoral Familiar. Todos en la Iglesia
somos Promotores y agentes de la pastoral de
los matrimonios y de las Familias. El Obispo,
como primer agente de Pastoral Familiar en la
Diócesis, “es el que brinda no
sólo el apoyo efectivo de las estructuras
eclesiales en esta Pastoral, sino también
el apoyo afectivo de todos los participantes
en el apostolado de las Familias” (Directorio
Nacional de Pastoral Familiar, 545). Pero en
la organización de la pastoral de la
Diócesis, los presbíteros –y
especialmente los párrocos- tienen un
papel preponderante en la promoción,
impulso y acompañamiento de las diversas
iniciativas que se refieren a la Pastoral Familiar,
por ejemplo la adecuada preparación de
los novios a casarse, la atención a las
madres solteras, las viudas, los niños
de la calle, las Familias en situaciones especiales
e irregulares, la promoción y defensa
de la vida en todas sus etapas, los matrimonios
jóvenes, los matrimonios en conflicto
y, sobre todo, la formación y promoción
de agentes de Pastoral Familiar. La Celebración
del VI Encuentro Mundial de las Familias nos
brinda la oportunidad única de retomar
con entusiasmo, con unidad de criterios, con
proyectos concretos, con creatividad y con mucho
espíritu evangelizador la tarea de la
Pastoral Familiar. Cada parroquia procure, por
tanto, la implementación de un equipo,
impulsado y promovido por su párroco
como responsable de esta Pastoral y secundada
y apoyada por la Comisión Diocesana de
Pastoral Familiar y por los Movimientos Laicales
y de Familia, aprovechando los recursos propuestos
en la misma Parroquia, en el Decanato o en la
zona pastoral e igualmente los propuestos a
nivel regional y nacional. Tenemos que trabajar
juntos para llegar a todos los ambientes: familias,
escuelas, mundo del trabajo, jóvenes,
cárceles, comunidades religiosas, seminarios,
etc. Un buen fruto y signo de este empeño
por la promoción del Matrimonio y la
Familia será el surgimiento de nuevas
vocaciones sacerdotales, misioneras, religiosas
y laicales en nuestra querida Arquidiócesis
de México.
Invito, pues, a todos –especialmente
a los sacerdotes- a trabajar en conjunto y con
mucho entusiasmo para prepararnos y celebrar
este próximo VI Encuentro Mundial de
las Familias, del que todos somos anfitriones.
Invoco la Intercesión
de la Santísima Virgen de Guadalupe para
que bajo su maternal mirada vivamos este tiempo
de preparación y encontremos en Ella
las gracias para servir a su Hijo amado en bien
de las familias.
Su hermano y servidor que
les bendice.
En la Solemnidad del Corpus
Christi, 22 de mayo de 2008.
+ Norberto Card. Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México
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