Presidente del Consejo Pontificio
para la Familia
El 9 de julio
de 2006, al concluir el V Encuentro Mundial de las Familias
en Valencia, España, tuve el gusto de anunciar la
designación de la Arquidiócesis de México
como sede del VI Encuentro. Éste, en continuidad
con el inolvidable acontecimiento del año pasado,
tendrá lugar del 16 al 18 de enero de 2009 con el
tema: "La familia, formadora en los valores humanos
y cristianos".
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Como
primera escuela de vida y de fe, y como "iglesia doméstica",
la familia está llamada a educar a las nuevas generaciones
en los valores humanos y cristianos para que, orientando su
vida según el modelo de Cristo, forjen en ellas una
personalidad armónica. En esta tarea tan decisiva para
la persona humana, que no se reduce sólo a saber utilizar
las realidades que tiene al alcance de la mano, sino que tiende
sobre todo a buscar y comprometerse con los ideales y modelos
de conducta que le hacen "superior al universo entero"
(Gaudium et spes, 14), se ha de contar también con
el apoyo de la escuela, de la parroquia y de los diversos
grupos eclesiales que favorecen una educación integral
del ser humano.
En unos momentos en que se
advierte una frecuente disociación entre lo que se
dice creer y el modo concreto de vivir y comportarse, este
próximo Encuentro Mundial de las Familias se propone
alentar a los hogares cristianos en la formación de
una recta conciencia moral que, fortalecida por la gracia
de Dios, ayude a seguir fielmente su voluntad que nos ha revelado
por medio de Jesucristo y que ha sembrado en lo más
íntimo del corazón de cada persona (cf. ib.
16)
En esta ocasión, deseo
saludar cordialmente a mis Hermanos Obispos de esa querida
Nación, de modo especial al Señor Cardenal Norberto
Rivera Carrera, Arzobispo de México, comunidad eclesial
que acogerá a las familias que, de tantas partes del
mundo, participarán en este importante Encuentro.
Pido al Señor que el
proceso de preparación y la celebración de este
acontecimiento esté iluminado por su gracia y sea para
las familias, tanto las que estén presentes como las
que se unan espiritualmente, una ocasión especial para
vivir con gozo su propia vocación y misión.
Con estos sentimientos, las encomiendo a la Sagrada Familia
de Nazaret y las bendigo con todo mi afecto.
Vaticano, 1 de octubre de 2007
BENEDICTUS PP. XVI
[01421-04.01] [Texto
original: Español]
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